Haitiano Se Burla De Boxeador Mexicano Y Recibe La Paliza Del Año: Víctor “Vicious” Ortiz vs Andre “The Beast” Berto fue una de las peleas de boxeo más intensas de 2011: el campeón invicto del CMB se enfrentó al peligroso zurdo mexicoestadounidense en una guerra por el título wélter. En este video repasamos la previa, los estilos, el ascenso de Berto, la presión de Ortiz y cada round de este clásico, sin revelar el desenlace. Box, boxing, boxeo.
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Campeón mundial welter del CMB, invicto en 27 peleas, con 21 nocauts y una velocidad de manos que hacía parecer livianos sus golpes de poder. Andre “The Beast” Berto llegaba a 2011 como una de las grandes apuestas del boxeo estadounidense. Hijo de padres haitianos, dos veces campeón de los Golden Gloves, medallista de bronce mundial amateur y representante de Haití en Atenas 2004, Berto poseía el currículum de una futura superestrella. Había ganado el cinturón verde en 2008, acumulaba cinco defensas exitosas y venía de destruir a Freddy Hernández en un asalto. The Ring lo colocaba entre los mejores wélters del mundo, y los nombres de Manny Pacquiao y Floyd Mayweather empezaban a rondar su futuro. Sólo debía continuar invicto.
Del otro lado estaba Víctor “Vicious” Ortiz, mexicoestadounidense de 24 años, zurdo, más alto y cuatro años menor. Llegaba con 28 triunfos, 2 derrotas, 2 empates y 22 nocauts, aunque su nombre cargaba con dudas desde la derrota ante Marcos Maidana. Había respondido con victorias ante Nate Campbell y Vivian Harris, además de un discutido empate con Lamont Peterson, pero ahora subía desde las 140 libras para medirse con un campeón que parecía destinado a cosas grandes. 16 de abril de 2011, Foxwoods Resort Casino, Mashantucket, Connecticut. El cinturón wélter del CMB está en juego, pactado a 146 libras. Berto marca 145.5; Ortiz, 146. Es un choque de estilos: el campeón es velocidad, reflejos y derecha explosiva; el retador es presión, tamaño físico y recto de izquierda.
Suena la campana y Ortiz no sale a estudiar. Se planta frente a Berto, lo obliga a intercambiar y lo empuja hacia las cuerdas con combinaciones rápidas. Una primera secuencia hace que el campeón pierda el equilibrio, pero el réferi lo considera resbalón. Ortiz no protesta: vuelve a la carga, encuentra el hueco con la izquierda y manda a Berto a la lona oficialmente. El campeón se incorpora con la mirada tensa y responde con derechas cortas, pero el primer asalto ya dejó claro que el retador no había llegado a sobrevivir.
En el segundo, Berto despierta. Espera la entrada de Ortiz, mide el tiempo y clava una derecha que obliga al mexicoestadounidense a tocar la lona con el guante. La caída es oficial y el campeón recuerda por qué tenía 21 nocauts. Ortiz se levanta de inmediato y vuelve a retarlo, sin renunciar a la corta distancia. Del tercero al cuarto, la pelea se convierte en una guerra: el zurdo trabaja con el recto de izquierda y castiga abajo; Berto contesta con el uppercut y la derecha, pero ninguno quiere convertir el combate en una partida cautelosa.
En el quinto, Ortiz empieza a manejar mejor el ritmo. Sigue presionando, pero ya no entra a ciegas: finta, golpea al cuerpo y busca abrir la guardia de Berto antes de soltar la izquierda. El campeón intenta ganar espacio con el jab y con pasos laterales, aunque cada vez que se detiene encuentra al retador frente a él.
El sexto asalto se vuelve una locura. Ortiz baja por un instante la mano izquierda y Berto detecta la oportunidad: una derecha perfecta aterriza plena y derriba al retador. El campeón se va con todo, lanza golpes durísimos y parece tener a su rival al borde del abismo. Ortiz se incorpora con dificultades, aguanta una tormenta feroz y, cuando el round se muere, encuentra una respuesta imposible: se mete en corto y conecta una izquierda que manda a Berto a la lona. La campana salva a los dos después de una ronda en la que cada uno estuvo a segundos de cambiar la pelea por completo.
Llega el duodécimo y ambos salen con el rostro marcado, las piernas pesadas y el público de pie. Berto sabe que una sola derecha puede alterar la historia; Ortiz entiende que cada segundo frente a un campeón invicto es un riesgo. Se encuentran en el centro, cambian manos, se amarran, vuelven a soltar golpes y cierran la pelea sin regalar nada. Cuando suena la última campana, nadie en Foxwoods ha visto una defensa rutinaria: ha visto una guerra de doce asaltos.
Las tarjetas dan ganador a Víctor “Vicious” Ortiz por decisión unánime: 114-111, 114-112 y 115-110. El mexicoestadounidense le arrebata a Andre Berto el campeonato wélter del CMB y se convierte en campeón mundial, mientras Berto conoce la primera derrota de su carrera. Con cuatro caídas oficiales y un sexto asalto inolvidable, Ortiz vs. Berto fue elegido Pelea del Año 2011 por The Ring.
Haitiano Se Burla De Boxeador Mexicano Y Recibe La Paliza Del Año: Víctor “Vicious” Ortiz vs Andre “The Beast” Berto fue una de las peleas de boxeo más intensas de 2011: el campeón invicto del CMB se enfrentó al peligroso zurdo mexicoestadounidense en una guerra por el título wélter. En este video repasamos la previa, los estilos, el ascenso de Berto, la presión de Ortiz y cada round de este clásico, sin revelar el desenlace. Box, boxing, boxeo.
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Campeón mundial welter del CMB, invicto en 27 peleas, con 21 nocauts y una velocidad de manos que hacía parecer livianos sus golpes de poder. Andre “The Beast” Berto llegaba a 2011 como una de las grandes apuestas del boxeo estadounidense. Hijo de padres haitianos, dos veces campeón de los Golden Gloves, medallista de bronce mundial amateur y representante de Haití en Atenas 2004, Berto poseía el currículum de una futura superestrella. Había ganado el cinturón verde en 2008, acumulaba cinco defensas exitosas y venía de destruir a Freddy Hernández en un asalto. The Ring lo colocaba entre los mejores wélters del mundo, y los nombres de Manny Pacquiao y Floyd Mayweather empezaban a rondar su futuro. Sólo debía continuar invicto.
Del otro lado estaba Víctor “Vicious” Ortiz, mexicoestadounidense de 24 años, zurdo, más alto y cuatro años menor. Llegaba con 28 triunfos, 2 derrotas, 2 empates y 22 nocauts, aunque su nombre cargaba con dudas desde la derrota ante Marcos Maidana. Había respondido con victorias ante Nate Campbell y Vivian Harris, además de un discutido empate con Lamont Peterson, pero ahora subía desde las 140 libras para medirse con un campeón que parecía destinado a cosas grandes. 16 de abril de 2011, Foxwoods Resort Casino, Mashantucket, Connecticut. El cinturón wélter del CMB está en juego, pactado a 146 libras. Berto marca 145.5; Ortiz, 146. Es un choque de estilos: el campeón es velocidad, reflejos y derecha explosiva; el retador es presión, tamaño físico y recto de izquierda.
Suena la campana y Ortiz no sale a estudiar. Se planta frente a Berto, lo obliga a intercambiar y lo empuja hacia las cuerdas con combinaciones rápidas. Una primera secuencia hace que el campeón pierda el equilibrio, pero el réferi lo considera resbalón. Ortiz no protesta: vuelve a la carga, encuentra el hueco con la izquierda y manda a Berto a la lona oficialmente. El campeón se incorpora con la mirada tensa y responde con derechas cortas, pero el primer asalto ya dejó claro que el retador no había llegado a sobrevivir.
En el segundo, Berto despierta. Espera la entrada de Ortiz, mide el tiempo y clava una derecha que obliga al mexicoestadounidense a tocar la lona con el guante. La caída es oficial y el campeón recuerda por qué tenía 21 nocauts. Ortiz se levanta de inmediato y vuelve a retarlo, sin renunciar a la corta distancia. Del tercero al cuarto, la pelea se convierte en una guerra: el zurdo trabaja con el recto de izquierda y castiga abajo; Berto contesta con el uppercut y la derecha, pero ninguno quiere convertir el combate en una partida cautelosa.
En el quinto, Ortiz empieza a manejar mejor el ritmo. Sigue presionando, pero ya no entra a ciegas: finta, golpea al cuerpo y busca abrir la guardia de Berto antes de soltar la izquierda. El campeón intenta ganar espacio con el jab y con pasos laterales, aunque cada vez que se detiene encuentra al retador frente a él.
El sexto asalto se vuelve una locura. Ortiz baja por un instante la mano izquierda y Berto detecta la oportunidad: una derecha perfecta aterriza plena y derriba al retador. El campeón se va con todo, lanza golpes durísimos y parece tener a su rival al borde del abismo. Ortiz se incorpora con dificultades, aguanta una tormenta feroz y, cuando el round se muere, encuentra una respuesta imposible: se mete en corto y conecta una izquierda que manda a Berto a la lona. La campana salva a los dos después de una ronda en la que cada uno estuvo a segundos de cambiar la pelea por completo.
Llega el duodécimo y ambos salen con el rostro marcado, las piernas pesadas y el público de pie. Berto sabe que una sola derecha puede alterar la historia; Ortiz entiende que cada segundo frente a un campeón invicto es un riesgo. Se encuentran en el centro, cambian manos, se amarran, vuelven a soltar golpes y cierran la pelea sin regalar nada. Cuando suena la última campana, nadie en Foxwoods ha visto una defensa rutinaria: ha visto una guerra de doce asaltos.
Las tarjetas dan ganador a Víctor “Vicious” Ortiz por decisión unánime: 114-111, 114-112 y 115-110. El mexicoestadounidense le arrebata a Andre Berto el campeonato wélter del CMB y se convierte en campeón mundial, mientras Berto conoce la primera derrota de su carrera. Con cuatro caídas oficiales y un sexto asalto inolvidable, Ortiz vs. Berto fue elegido Pelea del Año 2011 por The Ring.