La vida espiritual fuerte se da como resultado de conversaciones profundas y sinceras. De esas que solo se dan en el contexto del discipulado, esa relación de vida entre creyentes que comparten la vida y la fe.
Allí se pueden dar esas “confrontaciones” de amor que exponen nuestras debilidades para que sean sanadas en el poder del amor de Dios.
La vida espiritual fuerte se da como resultado de conversaciones profundas y sinceras. De esas que solo se dan en el contexto del discipulado, esa relación de vida entre creyentes que comparten la vida y la fe.
Allí se pueden dar esas “confrontaciones” de amor que exponen nuestras debilidades para que sean sanadas en el poder del amor de Dios.