Mi esposa me llamó a las dos de la mañana. "Cariño, estoy trabajando hasta tarde". Una voz masculina susurró: "Ni de broma se cree eso". Dije: "Tiene razón, no me lo creo". Luego la bloqueé. Veinte minutos después, irrumpió en la casa...
Mi esposa me llamó a las dos de la mañana. "Cariño, estoy trabajando hasta tarde". Una voz masculina susurró: "Ni de broma se cree eso". Dije: "Tiene razón, no me lo creo". Luego la bloqueé. Veinte minutos después, irrumpió en la casa...