Su hijo se casó con la futura reina de Inglaterra. Su nuera reinó setenta años y su nieto es hoy el rey Carlos tercero. Su bisabuela fue la reina Victoria y su tía, la última zarina de Rusia. De esa familia se han escrito cientos de libros y se han rodado series enteras.
Y casi nadie sabe lo que le hicieron a ella.
La princesa Alice de Battenberg nació sorda en el castillo de Windsor. Aprendió a leer los labios en varios idiomas, se casó a los dieciocho años con un príncipe griego, cuidó heridos en los hospitales de campaña de las guerras de los Balcanes y ayudó a salvar a su marido de un pelotón de fusilamiento. A los cuarenta y cuatro años, cuando empezó a hablar de Dios de una manera que su familia no entendía, la diagnosticaron de esquizofrenia, la sedaron con una inyección y la internaron contra su voluntad en un sanatorio suizo. Sigmund Freud recomendó irradiarle los ovarios.
Cuando salió, sus cuatro hijas se habían casado mientras ella estaba encerrada y su hijo de once años crecía en un internado inglés. Ella desapareció durante cuatro años. Una década después, en la Atenas ocupada por los nazis, escondió a una familia judía en su propia casa y, cuando la Gestapo la interrogó, fingió no oír.
En este video:
— quién decidió encerrarla y por qué nadie le preguntó a ella;
— qué recomendó Freud y qué sabemos de lo que realmente se le aplicó;
— cómo una mujer declarada incapaz salvó a una familia de la deportación;
— por qué la familia real recordó a la monja y a la heroína, pero prefirió olvidar a la paciente.
La historia de una mujer a la que otros le dijeron quién era, y que pasó el resto de su vida respondiendo sin decir una sola palabra.
Su hijo se casó con la futura reina de Inglaterra. Su nuera reinó setenta años y su nieto es hoy el rey Carlos tercero. Su bisabuela fue la reina Victoria y su tía, la última zarina de Rusia. De esa familia se han escrito cientos de libros y se han rodado series enteras.
Y casi nadie sabe lo que le hicieron a ella.
La princesa Alice de Battenberg nació sorda en el castillo de Windsor. Aprendió a leer los labios en varios idiomas, se casó a los dieciocho años con un príncipe griego, cuidó heridos en los hospitales de campaña de las guerras de los Balcanes y ayudó a salvar a su marido de un pelotón de fusilamiento. A los cuarenta y cuatro años, cuando empezó a hablar de Dios de una manera que su familia no entendía, la diagnosticaron de esquizofrenia, la sedaron con una inyección y la internaron contra su voluntad en un sanatorio suizo. Sigmund Freud recomendó irradiarle los ovarios.
Cuando salió, sus cuatro hijas se habían casado mientras ella estaba encerrada y su hijo de once años crecía en un internado inglés. Ella desapareció durante cuatro años. Una década después, en la Atenas ocupada por los nazis, escondió a una familia judía en su propia casa y, cuando la Gestapo la interrogó, fingió no oír.
En este video:
— quién decidió encerrarla y por qué nadie le preguntó a ella;
— qué recomendó Freud y qué sabemos de lo que realmente se le aplicó;
— cómo una mujer declarada incapaz salvó a una familia de la deportación;
— por qué la familia real recordó a la monja y a la heroína, pero prefirió olvidar a la paciente.
La historia de una mujer a la que otros le dijeron quién era, y que pasó el resto de su vida respondiendo sin decir una sola palabra.